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Manual de instrucciones GAMES PC WARCRAFT III-REIGN OF CHAOS

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Manual de resumen: instrucciones de uso GAMES PC WARCRAFT III-REIGN OF CHAOS

Las instrucciones detalladas para la utilización aparecen en la Guía del usuario.

Warcraft® III: Reign of ChaosTM AVISO IMPORTANTE: Si pierdes o traspapelas la clave de tu CD-ROM no podrás volver a instalar el juego. Escribe la clave de tu CD-ROM debajo para tenerla como referencia para el futuro. Clave del CD-ROM de Warcraft®III: ADVERTENCIA ESPECIAL: Los empleados de Blizzard Entertainment® no te pedirán nunca la clave del CD-ROM. Índice Historia de los Humanos Pág. 1 Historia de los Orcos Pág. 14 Historia de los Muertos vivientes Pág. 28 Historia de los Elfos nocturnos Pág. 44 Mapas Pág. 62 Historia de la Legión de Fuego Pág. 68 Bestiario Pág. 77 Héroes y Villanos Pág. 81 Créditos Pág. 91 Teclas de acceso rápidos Pág. 94 Copyright© 2002 de Blizzard Entertainment®. Todos los derechos reservados. El uso de este producto de software queda sujeto a los términos descritos en el Contrato de Licencia para el usuario final adjunto. El Editor del mundo que contiene este producto es para uso personal y está sujeto a las restricciones de licencia contenidas en el producto y no puede explotarse comercialmente. Es necesario que acepte las condiciones del Contrato de Licencia para el usuario final para poder utilizar este producto. La utilización de la red de juego en línea de Blizzard Entertainment®, Battle.net®, queda sujeta a la aceptación del Contrato de los Términos de Uso. Reign of ChaosTM es una marca registrada y Battle.net®, Blizzard Entertainment®, Diablo®, StarCraft® y Warcraft® son marcas registradas de Blizzard Entertainment® en Estados Unidos y / o otros países. Windows® es una marca registrada de Microsoft Corporation. Pentium® es una marca registrada de Intel Corporation. Power Macintosh® es una marca registrada de Apple Computer, Inc. DolbyTM y el símbolo de la doble D son marcas registradas de Dolby Laboratory. El resto de marcas registradas son propiedad de sus respectivos dueños. Utiliza el sistema de sonido Miles Sound System. Copyright© 19912002 RAD Game Tools, Inc. Todos los derechos reservados. Utiliza el vídeo de alta calidad DivXTM. Copyright© 1999-2002 DivXNetworks, Inc. DivXTM es una marca registrada de DivXNetworks, Inc. Todos los derechos reservados. Utiliza la fuente ThorndaleTM. ThorndaleTM es una marca registrada de Agfa Monotype Corporation. Todos los derechos reservados. Utiliza la biblioteca FreeType 2.0. El proyecto FreeType está protegido por las leyes de copyright© 1996-2002 David Turner, Robert Wilhelm y Werner Lemberg. Todos los derechos reservados. Utiliza una biblioteca de compresión zlib. Copyright© 1995-2002 Jean-loup Gailly y Mark Adler. Todos los derechos reservados. El acceso libre a Battle.net® requiere acceso a Internet y la aceptación de los términos del Contrato de licencia. El jugador se hará cargo de los costes de Internet aplicables. Blizzard Entertainment® P.O. Box 18979 Irvine, CA 92623 (800) (949) (949) (949) 953-SNOW 955-0283 737-SNOW 955-1382 Departamento de venta directa Departamento internacional de venta directa Fax del servicio de asistencia técnica Servicio de asistencia técnica Página web Servicio de asistencia técnica en línea Servicio de asistencia técnica en línea http://www.blizzard.com support@blizzard.com macsupport@blizzard.com para usuarios de Macintosh Humanos: La Alianza de Lordaeron Historia de los Humanos (Desde el fin de la Segunda Guerra) Después de la Segunda Guerra La devastadora Segunda Guerra combatida contra la Horda orca dejó a la Alianza de Lordaeron en un estado de confusión y trastorno. Los orcos, sedientos de sangre y bajo el mando del poderoso Jefe Orgrim Doomhammer, atravesaron y devastaron las tierras de los enanos, Khaz Modan, y también arrasaron muchas de las provincias centrales de Lordaeron. Los implacables orcos llegaron a saquear el lejano reino elfo de Quel'Thalas antes de que su carrera de destrucción fuera finalmente detenida. Los ejércitos de la Alianza, guiados por Sir Anduin Lothar, Uther el Portador de la Luz y el Almirante Daelin Proudmoore, obligaron a retroceder a los orcos hacia el sur, hacia la tierra ruinosa de Azeroth, el primer reino que cayó bajo el despiadado ataque orco. Las fuerzas de la Alianza, bajo el mando de Sir Lothar, lograron sacar a los clanes de Doomhammer fuera de Lordaeron y mandarlos de vuelta a las tierras Azeroth, dominadas por los orcos. Las fuerzas de Lothar rodearon la volcánica ciudadela orca de Blackrock Spire y levantaron un sitio contra sus defensas. En un último esfuerzo, Doomhammer y sus tenientes se lanzaron en una temeraria carga desde Spire y arremetieron contra los Paladines de Lothar en el centro de las Estepas de Fuego. Doomhammer y Lothar se enzarzaron en una titánica batalla que dejó a ambos combatientes maltrechos y exhaustos. Aunque Doomhammer consiguió, por poco, vencer a Lothar, la muerte del gran héroe no tuvo el efecto que el Jefe había esperado. Turalyon, el teniente en el que más confiaba Lothar, recogió el escudo manchado de sangre de Lothar y reunió a sus afligidos hermanos para un salvaje contraataque. Bajo los andrajosos estandartes de Lordaeron y Azeroth, las tropas de Turalyon masacraron una gran parte de las fuerzas restantes de Doomhammer en una gloriosa y terrible avanzada. Los pocos malparados orcos que sobrevivieron no tenían más que una salida, huir hacia el último bastión del poder orco que seguía en pie: el Portal Oscuro. Turalyon y sus guerreros persiguieron a los orcos restantes a través de la purulenta Ciénaga de los Lamentos, hacia las corruptas Tierras Malditas en las que se erigía el Portal Oscuro. Ahí, al pie del colosal Portal, la Horda, destruida, y la Alianza, inquebrantable, se enzarzaron en la que sería la última y más sangrienta batalla de la Segunda Guerra. Los orcos, inferiores en número y trastornados por la maldición de su sed de sangre, cayeron inevitablemente bajo la ira de la Alianza. Doomhammer fue hecho prisionero y escoltado hasta Lordaeron mientras sus deshechos clanes eran hostigados y empujados hacia el norte, de regreso a Lordaeron. Más allá del Portal Oscuro Sólo unos pocos meses después de la finalización de Nethergarde, las energías del Portal Oscuro se fundieron para abrir una nueva puerta a Draenor. Los clanes orcos que quedaban, bajo el liderazgo del Chamán Anciano, Ner'zhul, cargaron una vez más contra Azeroth. Resueltos a robar algunos artefactos mágicos que aumentarían el poder de Ner'zhul, los orcos planearon abrir en Draenor nuevos Portales que les permitirían escapar para siempre de su mundo rojo condenado. Convencido de que Ner'zhul planeaba una nueva ofensiva contra la Alianza, el Rey Terenas de Lordaeron envió a sus ejércitos a Draenor para acabar con la amenaza orca de una vez por todas. Dirigidos por Khadgar y el General Turalyon, las fuerzas de la Alianza se enfrentaron a los orcos en el ardiente paisaje. A pesar de la ayuda de la guardabosque elfa Alleria, el enano Kurdran y el veterano soldado Danath, Khadgar no logró impedir que Ner'zhul abriera sus Portales a otros mundos. Las terribles tormentas mágicas que provocaron las energías convergentes de los Portales empezaron a desgarrar ese mundo asolado. Ner'zhul, seguido sólo por sus más fieles sirvientes, logró escapar atravesando uno de los Portales mientras Khadgar luchaba desesperadamente por hacer regresar a sus compañeros a Azeroth. Cuando se dieron cuenta de que quedarían atrapados en el mundo moribundo, Khadgar y sus compañeros decidieron destruir altruistamente el Portal Oscuro para que Azeroth no resultara dañada por la violenta destrucción de Draenor. Por lo que se dice, los héroes lograron destruir el Portal y salvaron Azeroth, pero todavía queda por ver si lograron escapar a la agonía de Draenor. La Batalla de Grim Batol Después de la destrucción del segundo Portal Oscuro, la Alianza logró reunir a la mayor parte de los clanes orcos renegados que todavía quedaban en Azeroth. Los campos de internamiento de orcos, que se construyeron poco después de Segunda Guerra, estaban a rebosar y eran custodiados en todo momento. Aunque el recién llegado clan de los Warsong había escapado hasta entonces a la ira de la Alianza, sólo había un grupo lo suficientemente grande y fuerte para alterar la frágil paz que se había establecido en Lordaeron: el clan Dragonmaw. El clan Dragonmaw, liderado por el insidioso brujo Nekros, había conquistado y mantenido una amplia zona del Khaz Modan septentrional, utilizando dragones y pequeñas unidades de soldados de a pie. Nekros mantenía su poder sobre la Reina de los Dragones, Alexstrasza, y su ejército de dragones rojos voladores gracias a un potente artefacto conocido como Alma de Demonio. Nekros estableció su base en el antiguo bastión enano de Grim Batol, construyó un gran ejército y planeó reunir a la fallida Horda. Pero a pesar del poder del brujo, la intervención del temerario mago Rhonin arruinó los planes de Nekros. Rhonin y sus compañeros, ayudados por guerreros de la resistencia enana, lograron destruir el Alma de Demonio y liberaron a Alexstrasza del control orco. Los vengativos dragones rojos incineraron al clan de los Dragonmaw y acabaron definitivamente con el último bastión del poder orco del mundo. Con la muerte de Nekros, el último brujo orco, los orcos, abandonados en los concurridos campos de internamiento, cayeron en un letargo atroz. Despojados de su voluntad de luchar e incluso de la de morir, los orcos perdieron toda conciencia de sí mismos como guerreros y también los rasgos de la orgullosa cultura que les había dado vida. 2 La escisión de la Alianza En los años que siguieron a la derrota de la Horda, los líderes de las diversas naciones de la Alianza comenzaron a discutir y altercar sobre propiedades territoriales y la disminución de su influencia política. El Rey Terenas de Lordaeron, el patrono de la Alianza, empezó a sospechar que el frágil pacto que habían forjado en su hora más oscura no duraría mucho tiempo. Terenas había convencido a los líderes de la Alianza para que invirtieran dinero y trabajadores para ayudar a reconstruir la ciudad de Stormwind, que había sido destruida durante la ocupación orca de Azeroth. Esos impuestos, unidos al enorme gasto que suponía mantener y hacer funcionar los numerosos campos de internamiento orcos, llevaron a muchos dirigentes, en concreto a Genn Greymane de Gilneas, a creer que sus reinos estarían mejor si se separaban de la Alianza. Para empeorar aún más las cosas, los bruscos altos elfos de Silvermoon retiraron su apoyo a la Alianza y declararon que el precario liderazgo humano había llevado a la quema de sus bosques durante la Segunda Guerra. A pesar de que Terenas recordó con mucho tacto a los elfos que no habría quedado nada de Quel'Thalas si no hubiera sido por los valientes humanos que habían dado sus vidas para defenderla, los elfos, tercamente, decidieron tomar su propio camino. Poco después de la partida de los elfos, Gilneas y Stromgarde levantaron el campamento y se marcharon. Aunque la Alianza estaba fragmentándose, el Rey Terenas todavía tenía aliados con los que podía contar. Tanto el Almirante Proudmoore de Kul Tiras como el joven Rey de Azeroth, Varian Wrynn, permanecieron fieles a la Alianza. Asimismo, los magos del Kirin Tor, guiados por el Archimago Antonidas, ofrecieron el inquebrantable apoyo de Dalaran al reinado de Terenas. Fue especialmente bienvenido el compromiso del poderoso Rey enano, Magni Bronzebeard, que juró que los enanos de Ironforge estarían eternamente en deuda de honor con la Alianza por haber liberado a Khaz Modan del control de la Horda. Una nueva generación Pasaron los años y las tensiones iban disminuyendo: por fin se estableció una paz duradera en Lordaeron. El Rey Terenas y el Arzobispo Alonsus Faol trabajaron sin cesar para reconstruir su reino y llevar ayuda al resto de naciones de la Alianza. El reino meridional de Azeroth prosperó y volvió a convertirse en una potencia militar bajo el visionario liderazgo del Rey Wrynn. Uther el Portador de la Luz, el comandante supremo de la Orden de los Paladines, mantuvo la paz en Lordaeron solventando disputas civiles y sofocando levantamientos semihumanos por todo el reino. El Almirante Proudmoore, cuya potente flota patrullaba las líneas comerciales persiguiendo a piratas y maleantes, mantenía el orden en alto mar. Pero eran las hazañas de una nueva generación de héroes las que capturaban la imaginación del pueblo. El único hijo del Rey Terenas, Arthas, se había convertido en un hombre fuerte y seguro de sí mismo. El joven Príncipe había sido educado como un guerrero por Muradin Bronzebeard, hermano del Rey Magni de Ironforge, y, a pesar de su juventud, era considerado uno de los mejores espadachines de Lordaeron. A la tierna edad de diecinueve años, Arthas fue introducido en la Orden de la Mano de Plata, que por aquel entonces estaba bajo el mando de Lord Uther. El bondadoso Uther, q ...

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